Los análisis del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos de Ciudad Real han revelado que dos aves rapaces protegidas halladas muertas a finales de agosto a 15 kilómetros de Medina del Campo (Valladolid) presentaban restos de clorofacinona y bromadiolona, dos sustancias venenosas que se utilizan para acabar con los topillos.
Son los primeros animales fallecidos a causa de estas sustancias desde que la Junta autorizó, el 9 de agosto, el uso de veneno colocado en tubos con el objetivo de erradicar la plaga de topillos.

