Dos aves rapaces protegidas mueren en Medina del Campo a causa del veneno para topillos

Los análisis del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos de Ciudad Real han revelado que dos aves rapaces protegidas halladas muertas a finales de agosto a 15 kilómetros de Medina del Campo (Valladolid) presentaban restos de clorofacinona y bromadiolona, dos sustancias venenosas que se utilizan para acabar con los topillos.

Son los primeros animales fallecidos a causa de estas sustancias desde que la Junta autorizó, el 9 de agosto, el uso de veneno colocado en tubos con el objetivo de erradicar la plaga de topillos.

Uno de los colectivos que ha enviado más muestras a este laboratorio del Ministerio de Educación y Ciencia asegura que en las próximas semanas se confirmarán más casos de patos y liebres.

Las aves muertas presentaban hemorragias propias de la ingestión de este tipo de sustancias, que impiden la coagulación normal de la sangre. Los responsables del análisis señalaron que eran similares a las de las palomas estudiadas en marzo, muertas también a causa de la clorofacinona.

La semana pasada la Junta de Castilla y León anunció que empleará de nuevo veneno en 350.000 hectáreas en las que aún no hay un gran número de topillos. En esta tercera fase lo verterán en pastillas dentro de tubos, después de que en marzo lo echaran en grano directamente a la tierra y en agosto en grano dentro de tubos.

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