La esclavitud del siglo XXI

El otro día encontré un blog en Internet que hablaba de una cachorra labradora de pura raza que hace años fue a parar a un hogar en el que la querían y le daban todos los cuidados que necesitaba. Pero un mal día, fue secuestrada por alguien que se dedica a robar perros de raza con el objetivo de dedicarlos a la cría y así vender los cachorros. Esta perra ha sido obligada durante años a parir camada tras camada hasta que ha sido explotada al máximo y ese “alguien” decidió que ya no le valía.

Hace poco me quedé pasmada frente al escaparate de una tienda de animales en la que había en una jaula de menos de un metro cuadrado tres cachorros de labrador. Quizá no sean las crías de esa perra secuestrada, pero puede que sean los de otra perrita explotada.

En las perreras existen montones de animales sin hogar que están esperando ser acogidos por alguien que les quiera, y sin embargo, en las tiendas están cobrando en torno a 500 euros por vender unos animales (precisamente de pura raza, qué curioso) que bien podrían proceder de una madre explotada.

En esta historia se juntan cuatro de las situaciones más repugnantes que se pueden dar: racismo (si hay alguien que valora las razas en animales no me lo quiero ni imaginar con humanos…), prostitución animal (porque si obligar a una hembra a copular por dinero no es proxenetismo ya me dirás qué es si no), secuestro y esclavitud.

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